“La Virgen de Sillapata”


“La Virgen de Sillapata”


(Virgen Refugiada)



Originalmente se le ha conocido como virgen de Nuestra Señora de Natividad”, pero posteriormente se cambiado y se difundió como la “Virgen de Sillapata” patrona de Ayahuanco, relacionada con el nombre del lugar llamado “Sillapata” que se encuentra en la falderias del cerro denominado “Arampana” de la comunidad campesina de “Parobamba”, cuya área va desde el rio Mantaro hasta las zonas selváticas. En el camino de herradura de Ayahuanco (capital del Distrito del mismo nombre, Provincia de Huanta, Departamento de Ayacucho), hacia la selva de “Vizcatan”, un grupo de campesinos encontraron a la Virgen, sentada y cargando a su Niño. Los campesinos los trasladaron a “Vizcatan”, donde le construyeron una Capilla, denominada “Capilla de Patrocino de Mantaro”, posteriormente nos informa que todos sus devotos fueron diezmados por la “maldición Divina” que les cayó por celebrar su vista patona con diversiones paganas.

Los fieles de esta Virgen aseguran que su Niño tiene una parcela o “Chacra” (terreno rustico) en la selva de “Vizcatan”. Con plantación de cocal puesto “que cada vez que cambian su ropita encuentran hojas y semilla de coca” la cual también va relacionando a l versión de “cada vez que desea el Niño se escapa a su fundo selvático”, de donde, los devotos y fieles tienen que devolverle luego de un largo y penosos viaje por la puna y selva. El anda del niño es adornado con ceras, productos selváticos: piña, cacao, ají, palmeras, etc.

La fiesta religiosa de la “Virgen de Sillapata”, antes de los problemas socio-políticos, ser festejaba pomposamente desde el primero hasta el catorce de Setiembre de cada año, realizándose dos procesiones: los días 08 y 12, así mismo se realizaban novenas velatorios, los cuales son comunes en las fiestas religiosas, pero no tan prolongados.

Se tiene conocimiento que desde tiempos inmemoriales las familia Ore ha sido el mayordomo “encargado de guardar sus joyas como coronas, aretes, collares, pendientes de oro y piedras preciosas” y último en hacerlo fue don Edilberto Ore, quien radica en la ciudad de Huancayo, de donde tenía que viajar hacia Ayahuanco llevando dos maletas grandes con ropa y joyas de la Virgen y del Niño. Luego del acto religioso devuelve a su domicilio acompañado por dos “Varayoc’s que son autoridades comunales. El guardador de las pertenencias de estas imágenes, recibe de pate de los comuneros las mejores atenciones y algunos regalos como muestra de agradecimientos.

La “Virgen de Sillapata” y su Niño, también no han sido ajenos a los problemas sociopolíticos que atravesó Ayahuanco durante la década de los 80. Los subversivos llegaron a incendiar viviendas de casi toda la población produciéndose de esta manera el desplazamiento. Los campesinos se llevaron consigo a las imágenes de la Virgen y del Niño refugiándolo en la agrupación de la comunidad campesina de “Huayanay”, Distrito de Santillana; y entre 190 - 1991, la señor Elena Molina del Castillo, devota fiel desplazo a la actual Provincia de Churcampa (departamento de Huancavelica) para su resguardo.

En 1991, Don Jorge Alonzo Rey Sánchez, cuyos padres ha sido propietarios de fundos en el distrito de Ayahuanco, mando traer a Huanta, festejando esos años en su propia casa, con acompañamiento reducido de familiares y amistades más cercanas.

En 1992, el Alcalde y Regidores del Distrito de Ayahuanco se hacen cago del festejo pomposo con presencia de fieles de Huanta, Ayahuanco y del hijos Ayahunquinos redientes den otros lugares, especialmente de Lima

Fijando de esta forma el refugio de la Virgen y del Niño en la Cañilla del Barrio “Cedro Cucho”” de la ciudad de Huanta y nombrándose como mayordomo (guardadora de sus bienes) a la señora Anatolia Jeri viuda de Alvarado, de Huanta.
A pesar de haber abandonado sus casas, terrenos de cultivo y algunos bienes a consecuencia de la violencia subversiva los campesinos de Ayahuanco o han perdió la fe hacia la Virgen de Sillapata.
En la actualidad está Virgen se encuentra en la ciudad de Huanta, desplazada y refugiada, como consecuencia de la violencia subversiva, de allí la calificación de “Virgen refugiada”.

Abilio Cárdenas Velásquez; Revista “Razuwilca” del Instituto Superior Pedagógico “José Salvador Cavero Ovalle” Huanta - Ayacucho

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